Aquí en Nepal no hay quien duerma...para las 6 de la mañana ya estaba Buddha llamándonos a la puerta de la habitación. Hoy nos ha preparado el avistamiento de pájaros.
Un té rápido y nos vamos como balas a la jungla.

Hemos estado dos horas paseando y viendo todo tipo de pájaros. Buddha es un fenómeno, con solo oírles piar una sola vez, sabe en qué rama están y qué tipo de pájaro es. Primero me pasaba los prismáticos para que pudiese verlos y luego me los enseñaba en un libro, muy grande, no fallaba ni una sola vez el tío. La única pena de esta excursión ha sido que le entiendo la mitad de lo que me dice, debe ser que yo hablo un inglés más business.

Después de este agradable y matutino paseo, se agradece un buen desayuno, para aliviar a nuestro estómago, y después rápidamente a hacer las mochilas, que hoy partimos para Katmandú, donde nos estará esperando Shishir.

Antes de salir hacia la ciudad, le decimos a Pasang, nuestro chófer bautizado como kamikaze chiflado, que conduzca un poco más despacio, que a mí morirme gratuitamente no me agrada demasiado, today more slowly please, al menos hoy.
Menos mal que habíamos hablado con él, 10 km le duró la indicación al muy...veloz. Sí el viaje de ida fue horroroso este segundo ha sido indescriptible. Hemos pasado un miedo atroz. Nos ha llevado a toda velocidad, adelantando por la izquierda o por la derecha, cualquier pequeño espacio era bueno para el adelantamiento. Además, por alguna extraña razón que no llego a entender, el tipo solamente adelantaba en las curvas y cuanta menos visibilidad había mejor. Hemos llegado a adelantar a una furgoneta, que estaba adelantando a un camión que a la vez adelantaba a un autobús...un infierno de viaje.

Como es lógico no le hemos dado propina, y contento se puede ver porque hemos bajado del coche muy enfadados. Eso sí, dando gracias a dios.
Al final, sanos y salvos en Katmandú, capital de Nepal.

Enseguida ha venido Shishir en nuestra busca, y hemos estado charlando con él sobre nuestro viajecito y de nuestra experiencia en Chitwan, y nos explica cómo van a ser nuestros próximos días en Katmandú.
Al final, se nos ha echado el tiempo encima, ya son las 4 y aún no hemos comido. Decidimos ir a la famosa pizzería fire and ice , recomendado en la guía de viajes, y que tenemos justo enfrente de nuestro hotel. La decisión de ir a este restaurante ha sido acertada, nos hemos inflado, las pizzas eran enormes, pero ciertamente estaban riquísimas. Cada uno hemos dado buena cuenta de una pizza tamaño rueda de camión, acompañadas de una coca cola y una cerveza Gorkha. Ahora que no es barato el restaurante, 16 euros hemos pagado, y eso para Nepal es muy caro.

Después de descansar y asentar la comida, nos hemos ido a dar una vuelta por Thamel, que como dice Shishir es el supermercado de los turistas. Este barrio, está lleno de tiendas, restaurantes, agencias de trekking y de vendedores ambulantes, que te venden desde un instrumento de madera hasta marihuana.
Es una locura de barrio, con una actividad frenética, donde no dejan de pasar taxi, recogiendo y dejando occidentales, y donde solamente se oye el ruido del tráfico y de los claxon. La verdad, no nos ha gustado nada, pero ya que estábamos por aquí hemos aprovechado para comprar té masala para llevar a casa. Según nos dicen es el té de mayor calidad, es posible que nos hallan engañado, pero que se le va hacer.
Tanto bullicio y caos nos ha agobiado un poco y sobre las siete y media, hemos decidido ir al hotel. Aquí para esa hora ya empieza a anochecer.

Las últimas horas del día las hemos pasado en el comedor social, cenando unas patatas fritas, unos tés mandando mails y escribiendo el blog.
Mañana será otro día.

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